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Trump afirma que alto el fuego se mantendrá
El Estrecho de Ormuz, la arteria por donde fluye casi el 20% del petróleo mundial, se ha convertido una vez más en el epicentro de una tensión que mantiene en vilo a los mercados energéticos. En las últimas horas, las aguas del Golfo han sido testigo de enfrentamientos directos entre fuerzas de Estados Unidos e Irán.
La escalada de violencia no es un evento aislado, sino el síntoma de una negociación que se encuentra en un punto crítico. Estos choques se producen mientras Washington espera la respuesta definitiva de Teherán a una propuesta estadounidense de una sola página, diseñada para poner fin a las hostilidades que han marcado el inicio de este 2026.
El presidente Trump, fiel a su estilo disruptivo, restó importancia a los recientes intercambios de disparos en el mar, calificándolos como incidentes menores que no descarrilan el proceso de paz. El Ministerio de Defensa de los EAU informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron misiles y drones sobre su territorio, un recordatorio de que la seguridad de los aliados regionales sigue siendo vulnerable a pesar de las promesas de tregua.
El costo de los fletes ha experimentado una volatilidad extrema, reflejando el temor a que un error de cálculo transforme estos roces en un conflicto de gran escala que interrumpa definitivamente el flujo de crudo hacia los mercados occidentales.
