Futuros
NOG adquiere participación en activos de Parallax Duvernay
En un movimiento estratégico que subraya el creciente apetito de los operadores estadounidenses por activos transfronterizos de alto rendimiento, Northern Oil and Gas ha anunciado formalmente un acuerdo vinculante para adquirir una participación del 25% en los activos de petróleo ligero propiedad de Parallax Energy Operating.
La transacción, pactada por un precio de compra en efectivo de 253,60 millones de dólares, marca un hito en la estrategia de diversificación geográfica de la compañía y pone bajo los focos financieros a una de las fronteras geológicas más prometedoras, pero aún subdesarrolladas, del continente: la cuenca de esquisto de Duvernay, ubicada en la provincia de Alberta, Canadá.
La operación financiera se alinea con la tesis de inversión de Northern Oil and Gas, un jugador especializado en la adquisición de participaciones minoritarias de alta calidad y no operadas. Al asociarse con Parallax Energy, NOG replica un modelo de negocio que le ha permitido generar flujos de caja robustos en las principales cuencas de Estados Unidos sin asumir los costes directos de la perforación ni la infraestructura operativa inicial.
El desembolso de 253,60 millones de dólares se financiará previsiblemente mediante una combinación de liquidez disponible y el uso de sus líneas de crédito rotativas, una estructura que los analistas de Wall Street consideran óptima dada la inmediata incorporación de producción de crudo ligero y condensados a los balances de la firma.
El verdadero valor de esta adquisición no reside únicamente en los barriles de producción inmediata que aporta a Northern Oil and Gas, sino en el vasto potencial de reservas probadas no desarrolladas que esconde el subsuelo canadiense.
La formación de esquisto de Duvernay sigue estando significativamente menos desarrollada que las principales cuencas petrolíferas tradicionales de los Estados Unidos, como la omnipresente cuenca del Pérmico o la formación Bakken en Dakota del Norte.
La entrada de capital estadounidense en Duvernay es un síntoma claro de un cambio de ciclo. La mejora sustancial en la infraestructura de transporte en Canadá, reflejada en la reciente entrada en operación de oleoductos clave que conectan el crudo de Alberta con las refinerías de la Costa del Golfo de Estados Unidos y los puertos de exportación del Pacífico, ha reducido drásticamente el diferencial de precios histórico que castigaba al crudo canadiense.
Al diversificar su cartera fuera de las zonas con alta densidad de operadores y regulaciones estatales cada vez más estrictas en territorio estadounidense, NOG se asegura una pista de despegue para el crecimiento de su producción a medio y largo plazo.
La combinación de una valoración atractiva por hectárea en Duvernay y la garantía de una cartera de perforaciones sin explotar promete mantener la rentabilidad por dividendo de la compañía en niveles altamente competitivos. Wall Street ha recibido la noticia con optimismo, consolidando la tesis de que el futuro del esquisto ya no se escribe únicamente en inglés, sino también en territorio canadiense.
