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Marco Rubio afirma que estrecho de Ormuz debe estar abierto

Tras los contundentes ataques militares ejecutados por las fuerzas armadas de los Estados Unidos contra posiciones estratégicas en Irán el pasado 25 de mayo, la arquitectura de seguridad del Golfo Pérsico ha entrado en una fase de máxima fricción.

En este contexto de alta tensión bélica y nerviosismo en los mercados de materias primas, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, fijó una postura inequívoca: el estrecho de Ormuz tiene que permanecer abierto a toda costa.

Al vincular directamente las operaciones de castigo del 25 de mayo con la necesidad perentoria de garantizar la libre navegación en el paso marítimo más crítico del planeta, la administración estadounidense busca justificar la intervención armada no solo como un acto de legítima defensa o disuasión geopolítica, sino como un cortafuegos indispensable para evitar un shock de oferta energética que desestabilice la economía global.

Las palabras de Marco Rubio tocan la fibra más sensible del mercado de renta variable y de contratos de futuros. Por el estrecho de Ormuz, una angosta franja de agua que separa a Omán de Irán, transita diariamente cerca del 20% del consumo mundial de petróleo líquido y una parte sustancial del gas natural licuado (GNL) que abastece a las industrias de Europa y Asia.

Los ataques tuvieron como objetivo neutralizar las capacidades asimétricas de Teherán que amenazaban la seguridad de los buques tanque comerciales. Washington no espera permitir que Irán utilice el estrecho como un mecanismo de chantaje económico internacional que aún persiguen a las principales economías de Occidente.

El mercado energético ha reaccionado con una calma tensa ante el despliegue de fuerza norteamericano. Aunque los precios del crudo experimentaron un repunte inmediato tras los ataques del 25 de mayo, el firme compromiso expresado por Rubio de mantener la vía marítima operativa ha actuado como un bálsamo parcial para los inversores, quienes temían un bloqueo total de represalia por parte de las fuerzas iraníes.

Con las potencias asiáticas dependiendo críticamente de este flujo y Europa reconfigurando su matriz energética tras crisis previas, la garantía de apertura de Ormuz es el activo intangible más valioso para la estabilidad de los mercados en este trimestre. Las cartas económicas están sobre la mesa, y el Pentágono parece dispuesto a respaldar la doctrina Rubio con presencia disuasoria en el agua.

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