Política
Inflación principal preocupación en la Chile de Kast
El panorama sociopolítico en Chile ha dado un giro inesperado que redefine las prioridades de la opinión pública y enciende las alarmas en el Palacio de La Moneda. Por primera vez desde que se tiene registro sistemático a partir de 2024, la preocupación por el costo de la vida ha superado a la crisis de seguridad y al fenómeno migratorio, históricamente los pilares del debate nacional.
Este cambio de paradigma representa una dura advertencia para la administración del presidente José Antonio Kast, cuyo capital político enfrenta ahora la erosión del encarecimiento de los productos básicos y, especialmente, de los combustibles.
De acuerdo con la más reciente entrega del estudio LatAm Pulse, casi el 43% de los encuestados identifica a los altos precios como el problema más acuciante que enfrenta el país. La magnitud del salto es reveladora: en febrero, justo antes de la asunción de Kast, esta cifra se situaba apenas en un 15%.
En solo meses, la percepción de crisis económica se ha triplicado, impulsada por un aumento en los costos de la energía que ha tenido un efecto dominó en toda la cadena de suministros. Este fenómeno ha provocado un desplazamiento notable en otras áreas que solían dominar las encuestas.
Los votantes que señalaron la seguridad como su principal inquietud descendieron del 44,4% al 33,8% en el mismo periodo. De manera similar, la preocupación por la migración experimentó una caída drástica, pasando del 21,1% a un 10,4%.
Para el gobierno de Kast, este escenario supone un desafío estratégico de primer orden. Su programa, fuertemente anclado en la restauración del orden y el control fronterizo, debe ahora pivotar hacia una gestión económica mucho más activa para contener el descontento social.
El aumento en los precios de los combustibles no solo golpea el transporte, sino que actúa como un impuesto invisible que afecta con mayor severidad a las familias de ingresos medios y bajos. El Ejecutivo tiene ahora la tarea urgente de estabilizar los indicadores macroeconómicos y mitigar el impacto de la inflación si desea evitar que este cambio de humor social se transforme en una crisis de gobernabilidad insostenible. El bolsillo, finalmente, ha hablado más fuerte que el miedo.
