Economía
Crecimiento de la eurozona alcanzó máximo en febrero
En febrero de 2026, la actividad manufacturera del bloque europeo no solo ha detenido su hemorragia, sino que se ha expandido a su ritmo más vigoroso en casi cuatro años, marcando un punto de inflexión que podría redefinir las proyecciones de crecimiento para el primer semestre del año.
Según los datos definitivos del Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector manufacturero de la zona euro, elaborado por HCOB y S&P Global, el indicador escaló hasta los 50,8 puntos en febrero, superando significativamente los 49,5 registrados en enero.
Esta cifra no es un dato menor: representa la lectura más alta desde junio de 2020 y, lo que es más relevante para los analistas, es la primera vez que el índice cruza el umbral crítico de los 50 puntos desde agosto del año pasado.
El repunte de febrero se ha cimentado sobre dos pilares fundamentales: un renovado vigor en los nuevos pedidos y un incremento sostenido en la producción industrial.
Tras meses de cautela y desabastecimiento, las carteras de pedidos de las fábricas europeas vuelven a llenarse, impulsadas tanto por la demanda interna como por una estabilización del comercio global. Esta reactivación sugiere que el ciclo de inventarios ha tocado fondo, obligando a las empresas a encender de nuevo sus líneas de producción.
El informe destaca una sombra persistente sobre el sector: la presión de los costes operativos. A pesar del aumento en las ventas, el encarecimiento de los insumos y la energía sigue erosionando los márgenes de beneficio de los fabricantes.
Con las economías de Alemania y Francia mostrando signos de estabilización, el retorno de la manufactura a la zona de expansión alivia los temores de una recesión técnica prolongada. Si la tendencia de los pedidos se mantiene y la presión de costes se modera, el sector fabril podría volver a ser el motor de tracción de la economía europea en 2026.
