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Aerolíneas en Venezuela deben pagar gasolina al Tesoro de EEUU

El gobierno interino de Venezuela notificó formalmente a todas las aerolíneas que operan en el territorio nacional una directriz regulatoria de alto impacto: a partir de la fecha, los fondos destinados a la adquisición de combustible para aviones a la empresa estatal Petróleos de Venezuela deberán ser depositados de manera obligatoria en cuentas bancarias controladas de forma directa por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

El andamiaje legal de estas sanciones responde al drástico giro político de principios de año, luego de que la Casa Blanca declarara estar de forma efectiva a cargo de la gestión administrativa y de los activos externos de Venezuela, tras la captura en enero del mandatario Nicolás Maduro.

Desde entonces, el control de los flujos de caja derivados de los menguados monopolios estatales ha pasado a ser el principal campo de batalla macroeconómico para consolidar el cambio de régimen.

La medida introduce un factor de riesgo y complejidad logística sin precedentes para los departamentos de tesorería de las compañías aéreas. Para las aerolíneas internacionales que mantienen rutas activas con Caracas, cumplir con este mandato implica adecuar sus canales de pago a los estrictos protocolos de cumplimiento del sistema bancario estadounidense.

La centralización de los ingresos petroleros en el exterior propina un golpe contundente a la liquidez interna de Pdvsa. Al redireccionar el flujo de divisas en efectivo que las aerolíneas pagaban directamente en las taquillas locales o mediante bancos nacionales, el gobierno interino y sus aliados en Washington buscan asfixiar los mecanismos remanentes de financiamiento extrapresupuestario.

El congelamiento de estos recursos en cuentas fideicomisarias de los Estados Unidos impide que la corporación estatal pueda utilizar dichos fondos para sufragar sus abultados costos operativos de refinación, pagar nóminas domésticas o adquirir los aditivos químicos indispensables para sostener la deprimida producción de carburantes en el complejo refinador nacional.

Ante el temor de quedar atrapadas en un limbo legal o sufrir sanciones secundarias que bloqueen sus operaciones en territorio norteamericano, algunas aerolíneas comerciales podrían optar por suspender de forma temporal sus itinerarios hacia Venezuela o reconfigurar sus planes de vuelo para abastecerse de combustible en aeropuertos de países vecinos como Colombia, Panamá o el Caribe.

Esta triangulación logística incrementaría notablemente los costos de los pasajes de aviación, aislando aún más la economía venezolana y restando tracción a las actividades comerciales que dependen del flujo internacional de pasajeros y carga.

La orden de canalizar los pagos de combustible de Pdvsa a través del Tesoro estadounidense constata que la energía y los servicios logísticos críticos se han convertido en las armas de presión económica más determinantes de la coyuntura geopolítica actual.

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