Política
Rusia seguirá suministrando petróleo a Cuba, dice embajador
El suministro energético a Cuba se ha convertido nuevamente en el tablero de ajedrez donde las grandes potencias miden sus fuerzas. La reciente confirmación de que Rusia mantendrá el flujo de petróleo hacia la isla, desafiando las advertencias directas de la Casa Blanca, marca un punto de inflexión en la geopolítica del Caribe para este 2026.
Viktor Coronelli, embajador ruso en La Habana, fue categórico al asegurar que Moscú ha suministrado crudo de forma repetida en los últimos años y que la voluntad política es continuar haciéndolo.
Esta declaración no es un simple gesto de cortesía diplomática; es una respuesta de músculo logístico frente al endurecimiento de la postura de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
La tensión escaló drásticamente tras la declaración oficial de Washington, que catalogó a Cuba como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional estadounidense. Esta etiqueta legal no es menor, ya que otorga al Ejecutivo facultades extraordinarias para imponer sanciones y restricciones comerciales.
El movimiento más agresivo de Trump ha sido la amenaza de imponer aranceles punitivos a las exportaciones de cualquier nación que facilite el envío de hidrocarburos a la isla.
Esta medida busca asfixiar la precaria red energética cubana mediante la disuasión de sus socios comerciales globales, utilizando el acceso al mercado estadounidense como moneda de cambio.
Para Rusia, mantener el suministro es una forma de proyectar influencia en el patio trasero de su rival; para Cuba, es una cuestión de supervivencia operativa ante una infraestructura eléctrica al borde del colapso.
